Empresa familiar no significa empresa pequeña

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Imagen: www.u-bordeaux.fr

Cuando oímos hablar de una empresa familiar nos viene a la mente un pequeño bar o comercio de barrio, o bien un negocio online de carácter emprendedor a modo de startup. En cambio, la mayor empresa española y una de las fortunas más grandes del planeta es una empresa familiar. Todos conocemos el caso del grupo Inditex, así que tal vez debamos empezar a dejar atrás la concepción simplista de la empresa familiar como algo local y pensar en grande gracias a las posibilidades que hoy en día se presentan a través del marketing online u otras vías de comercio internacional gracias a la globalización. Hoy trataré este tema.

Antes de empezar con el contenido en detalle quisiera  hablaros sobre el blog eaeprogramas empresa familiar, donde existen multitud de artículos y análisis relacionados con los retos de la empresa familiar de hoy en día, así como modos de afrontarlos, anticiparse a ellos o gestionarlos eficazmente.

¿Cuál es la principal competencia de la empresa familiar?

A menudo, el comercio habitual de barrio o las ideas emprendedoras chocan con la imposibilidad de superar la inversión de otros gigantes que, en el caso de que les molesten mucho, acabarán por hacer una oferta económica que trate de comprar el proyecto familiar.

Esto sucede también en entornos online, donde las bases de un proyecto emprendedor o familiar pueden estar claras y cimentarse sobre un trabajo de calidad, pero los recursos de las grandes empresas siempre van a complicar o incluso imposibilitar que se crezca en mercados saturados.

Es por ello que en el negocio online es determinante encontrar un nicho de negocio o un tipo de producto/servicio que no esté ofreciendo la competencia o que, de hacerlo, sea en una calidad ostensiblemente menor. De no ser así, la empresa familiar acabará siendo presa de las fauces de las grandes firmas, capaces de absorber una mucho mayor cuota de clics y conversiones a coste de poner a equipos a trabajar e invertir una parte de su presupuesto en ello.

La competencia de una empresa familiar en muchos casos dificulta el crecimiento hasta que sus armas no son suficientes para detenerlo. Esta realidad significa crecer a contracorriente para que finalmente te absorba una empresa mayor que había estado haciendo todo lo posible por que desaparecieras cuando todavía la empresa estaba empezando.

¿Qué pasa si no queremos vender nuestro negocio familiar cuando empieza a crecer?

Para muchos emprendedores o familias, su proyecto es algo muy personal y no están dispuestos a vender justo cuando empiezan a recoger el fruto de todo un esfuerzo continuado y prolongado a lo largo de los últimos años. El sacrificio acumulado tiene un precio, y a menudo es un intangible que las empresas que ofrezcan una suma económica no van a incluir en su montante.

Todo no termina en el valor de mercado, sino en el valor potencial que tiene un proyecto a la vez del esfuerzo y lucidez de la propia idea. Además, cuando hablamos de negocios con presencia online, este valor puede incrementarse en base a la imagen de marca que se ha ido generando en el transcurso del proyecto, los leads captados y la repercusión social que pueda haber conseguido la empresa.

¿Cómo puede crecer una empresa familiar?

Queramos creerlo o no, una empresa familiar tiene las mismas posibilidades de crecer que otras con mayor capital. Si bien la inversión determina en muchos casos la velocidad a la que se pueda crecer, como comentaba anteriormente, hoy en día con la saturación existente en Internet vale mucho más la creatividad, la proximidad, personalización y el detalle que no una campaña cara y que base su rentabilidad sobre la premisa de la sobreexposición o repetición en todos los canales online. El marketing de contenidos está a la orden del día.

A hacer lo mismo es muy probable que nos gane la competencia, pero a hacer algo diferente u ofrecerlo de forma original y personalizada ahí sí que hay un largo recorrido por delante en el marketing online.

También la exportación puede ser una excelente vía para adentrarse en otros mercados donde el producto o servicio ofertado no esté en una etapa de maduración tan avanzada, o incluso pueda verse como algo exótico por lo que valdría la pena pagar y, además, aporta soluciones a las necesidades de la zona.

Con todo ello, me gustaría remarcar que ser familiar no tiene implícita una etiqueta que signifique ser pequeño u orientarse a un mercado limitado. Tan buena como sea una idea podrá ser su valor con los años, tan solo habrá que encontrar la fórmula para incubar y propulsar esa idea original.

Y tú, ¿qué opinas?

Analista web, SEO y especialista en content & inbound marketing – Twitter: @rogerllj

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